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Mª Ángeles Espinosa Bayal Presidenta de UNICEF España (LC. PSI.'89) ''Podemos hacer cosas para cambiar el mundo.'' |
- ¿Qué carrera estudiaste en la UAM?
Bueno, muchísimas gracias a vosotros por venir hasta aquí y, sobre todo, por considerar que mi experiencia puede ser interesante para los alumnos y para los alumni de la Universidad Autónoma de Madrid.
Yo estudié Psicología entre 1984 y 1989, hace ya muchos años. Después tuve la enorme suerte de conseguir una beca FPI para hacer mi tesis doctoral y, a partir de ahí, siempre me quedé ligada a la Universidad Autónoma de Madrid.
La universidad me ha aportado todo, todo lo que sé. He aprendido en la Universidad Autónoma de Madrid y también he tenido la oportunidad de salir a otras universidades y vivir diferentes experiencias académicas, pero la Autónoma es mi casa.
Durante todos estos años, ejerciendo mi función como profesora en esa triple dimensión de docencia, investigación y transferencia, he tenido la oportunidad de comprobar cómo los conocimientos que se generan y se consolidan en la universidad y los resultados de la investigación pueden tener un enorme impacto social. Tuve una maestra, la profesora Esperanza Ochaita, que me ayudó a encaminarme en este camino. Ella también fue pionera en estos temas de transferencia y, con su ayuda y acompañamiento, fui dándome cuenta de cómo mi trabajo académico podía tener un impacto real en la vida de los niños y de las niñas.
Esa es la razón por la que siempre he hecho investigación con una enorme vertiente de transferencia social. Una investigación que, generalmente, viene promovida o fomentada por la necesidad de dar respuesta a problemas que afectan a la infancia, tanto a la infancia en general como a determinados colectivos que se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad.
Por ejemplo, niños y niñas que viven dentro del sistema de protección y que han tenido que ser separados de sus familias de origen, o niños y niñas que han cometido algún tipo de delito y están dentro del sistema de reforma. Esa es, en buena medida, la historia de mi vida académica.
- ¿Qué hitos destacarías en tu trayectoria profesional?
Cuando se habla de liderazgo, casi todos tenemos en la cabeza un determinado modelo, pero yo creo que hay muchos modelos de liderazgo y muchas formas de liderar.
No se trata solamente de liderar una organización tan grande y tan compleja como esta, sino también equipos de investigación, proyectos de investigación o equipos de personas cuando tienes un cargo institucional.
En ese sentido, he sido muy afortunada porque he tenido la oportunidad, gracias a muchas personas que me la han brindado, de poder liderar a mi manera equipos y proyectos que han ido conformando en mí una forma de hacer las cosas basada siempre en la cercanía, en la proximidad y en la empatía, pero teniendo como objetivo prioritario la tarea.
He tenido la oportunidad de ser secretaria de departamento, vicedecana de Investigación e Infraestructuras de la Facultad de Psicología y vicerrectora de Campus y Atención a la Comunidad. También he dirigido y, en este momento, sigo dirigiendo el Instituto Universitario de Necesidades y Derechos de la Infancia y la Adolescencia, y soy codirectora de la Cátedra UNESCO de Políticas de Igualdad entre Mujeres y Hombres.
En todos esos escenarios he puesto siempre por encima de cualquier consideración los objetivos de la tarea y el valor institucional. Y después, con enormes dosis de empatía, generosidad y escucha, he tratado de liderar en el sentido de acompañar, aglutinar y ser un poco referente, para que todo el mundo vaya encontrando su lugar en esa tarea y en esos proyectos, y pueda desarrollarse no solamente de cara a su promoción profesional, sino también a su promoción personal.
En UNICEF ha sido muy fácil porque durante 12 años he sido miembro del Patronato y he ido conociendo la organización muy bien desde distintos ángulos.
Al principio, en el primer Patronato, formé parte de él como patrona de mérito, que era un cargo que en aquellos momentos existía y que suponía la participación en la gobernanza de la organización de personas expertas en alguno de los temas que aborda UNICEF. En mi caso, como experta en desarrollo infantil, infancia y adolescencia.
Después, durante ocho años, he ejercido el cargo de presidenta del Comité de Estudios y Formación. Allí he participado en la selección de los temas más prioritarios para la organización a la hora de diseñar estudios y formaciones, tanto para los voluntarios institucionales como para los voluntarios operativos.
No hay que olvidar que esta es una organización muy compleja, que cuenta con un equipo de voluntarios institucionales, que somos quienes tomamos las decisiones; un equipo de voluntarios operativos, que son las personas que colaboran en el desarrollo de las distintas actividades; y un equipo operativo, formado por los trabajadores de la organización, que son el núcleo fundamental. Sin ellos y sin ellas no podríamos conseguir nada de lo que conseguimos ni podríamos impactar en la vida de los niños y de las niñas como, afortunadamente, impactamos.
- ¿Cuáles son los restos a los que se enfrentan los niños/as?
Lamentablemente, estamos en un momento crítico para la infancia y es necesario que se sepa y que la ciudadanía sea consciente.
Posiblemente, desde el final de la Segunda Guerra Mundial no hayamos estado en una situación en la que haya peligrado la garantía de los derechos de la infancia para tantos millones de niños y niñas.
Es cierto que en los últimos 30 años habíamos conseguido importantísimas mejoras. Se había reducido en más de un 50 % la mortalidad infantil, tanto antes del primer año de vida como antes de los cinco años. También se había aumentado significativamente el porcentaje de niños y niñas escolarizados, especialmente de niñas en aquellos países donde el acceso a la educación estaba limitado, y se habían conseguido altísimas tasas de vacunación.
Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un cuestionamiento de aspectos fundamentales como la cooperación internacional, el desarrollo, el derecho internacional o el papel y la relevancia de las organizaciones de Naciones Unidas. Y todo ello está impactando muy seriamente en la vida de millones de niños y niñas.
Hasta el extremo de que, si no se revierte esta situación, si no se siguen aumentando los fondos de ayuda oficial al desarrollo, si no se sigue dando credibilidad a los organismos de Naciones Unidas y si no se sigue respetando el derecho internacional, una generación entera de niños y niñas puede verse seriamente afectada.
Fundamentalmente, en cuestiones relacionadas con la educación. Millones de niños y niñas pueden quedar fuera del sistema educativo.
También en todo lo relacionado con el cambio climático. Millones de niños y niñas pueden verse afectados por sus consecuencias: grandes catástrofes naturales, sequías que producen hambrunas o desplazamientos.
Y, además, millones de niños y niñas pueden verse afectados por situaciones de desprotección relacionadas con la violencia o por situaciones de vulnerabilidad respecto a su salud mental.
En definitiva, estamos en un momento crítico y la sociedad tiene que comprometerse. Todos y todas podemos hacer cosas. A veces pensamos que no, que qué voy a hacer yo, pero todos podemos contribuir visibilizando estos problemas, colaborando para que se vayan solucionando en la medida de lo posible y haciendo demandas a las autoridades, a las administraciones y a los políticos para que exista un compromiso verdadero con la infancia.
Es necesario que la infancia ocupe un lugar preponderante dentro de la agenda política y que sea uno de los objetivos fundamentales en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas.
- ¿Podrías compartir con nosotros algún proyecto que te entusiasme?
Tenemos una serie de prioridades estratégicas en las que trabajamos desde el Comité Español de UNICEF y que están directamente encaminadas a abordar estos problemas.
Trabajamos de manera muy rigurosa y exhaustiva el tema de la pobreza infantil. En 2025 publicamos un magnífico informe en el que hay una serie de herramientas y elementos que permiten calcular cuál es la inversión económica necesaria para sacar a niños y niñas de esa situación de pobreza.
En ese sentido, hemos apoyado e impulsado de una manera muy intensa la prestación universal por hijo a cargo, que, como supongo que sabéis, fue aprobada hace ya unos meses por el Consejo de Ministros, aunque lamentablemente todavía no ha sido dotada económicamente para que pueda ponerse en marcha. Esa prestación, de unos 100 euros al mes, supondría que aproximadamente el 11 % de los niños y niñas que viven bajo el umbral de la pobreza en España podrían salir de esa situación.
Tenemos también una estrategia de salud mental en la que participan distintos actores: entidades sociales, personal sanitario, fundaciones, la propia UNICEF e incluso algunos influencers. El objetivo es poner de manifiesto y visibilizar que la salud mental es un problema que nos puede afectar a todos en cualquier momento, que no hay que ocultarlo, que hay que visibilizarlo, buscar ayuda y conseguir que esa ayuda esté disponible.
Otra línea de trabajo muy importante son los derechos de la infancia en el ámbito digital. También hemos trabajado en un magnífico informe en el que han participado 100.000 niños y niñas de todas las comunidades autónomas, de colegios públicos, privados y concertados, de entre 8 y 18 años. Tenemos así una fotografía muy completa de cuál es la situación de los derechos de la infancia en el ámbito digital.
Y después hay un programa transversal a todas las acciones del Comité Español: la participación infantil.
Para nosotros, la esencia de todo nuestro trabajo es dotar a los niños y a las niñas de ese derecho a ser ciudadanos, que tomen conciencia de que son ciudadanos, que tienen derechos, que pueden reclamarlos y que tienen un papel muy activo. Son agentes activos en ese cambio social y en la construcción de una sociedad más justa, más solidaria y más equitativa para las generaciones futuras.
En ese sentido, España y el Comité Español de UNICEF son pioneros y un ejemplo de trabajo.
El programa Ciudades Amigas de la Infancia es un programa que UNICEF Internacional desarrolla en muchos países del mundo, pero en el Comité Español llevamos muchos años trabajando en él y hemos desarrollado numerosas buenas prácticas que permiten servir de ejemplo a otros comités.
Se trata de dar voz y protagonismo a los niños y a las niñas en el diseño de las políticas más cercanas para ellos, como son las políticas municipales.
- ¿Qué consejos les darías a los alumnos y recién graduados de la UAM?
Estoy segura de que todos los alumni de la Universidad Autónoma de Madrid han adquirido a lo largo de su formación las competencias suficientes y necesarias para desempeñarse en su ámbito profesional. No me cabe la menor duda.
Pero, ¿qué les diría? Les diría dos cosas.
La primera es que luchen por lo que realmente quieren. A veces la sociedad, los padres, las familias o los amigos pueden orientarte, aconsejarte o decirte qué deberías hacer. Y eso está bien, porque seguro que lo hacen con la mejor intención. Pero hay que luchar por lo que uno quiere, por lo que a uno le gusta.
Porque solo de esa manera se va a conseguir el propósito. Si luchas por lo que te gusta, nunca te vas a rendir.
En UNICEF no nos rendimos nunca porque consideramos que trabajamos por la mejor causa del mundo, que es garantizar el bienestar de los niños y de las niñas.
Y la segunda cosa que les diría es que todos y todas, desde los distintos lugares en los que estemos —como profesionales, como padres y madres, como amigos y amigas, como ciudadanos, como políticos o como gestores— podemos hacer cosas para cambiar el mundo.
Lo único que tenemos que hacer es buscar esas cosas que están en nuestro ámbito, en nuestro entorno, y que pueden contribuir a que la vida de quienes tenemos a nuestro alrededor —sean niños, personas mayores, personas con algún tipo de diversidad funcional, personas que viven en la calle o personas que pertenecen a otros colectivos vulnerables— pueda mejorar y puedan vivir con la dignidad y con los derechos que les corresponden.
Solamente con esas dos cosas creo que todos los alumni de la Autónoma conseguirán éxito en su vida.
A veces será un éxito profesional, pero ese éxito profesional tiene que ir acompañado de un éxito personal. Y solo cuando hay éxito personal se puede conseguir éxito profesional.
Y el éxito profesional, al igual que el liderazgo, se puede entender de muchas maneras.